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AFRICA TWIN eXperience


Finalizada la Africa Twin eXperience en la que fuimos elegidos junto a otros 4 afortunados más y que tuvo lugar el pasado fin de semana, 18 y 19 de junio. Ha sido un fin de semana sin parar, en el que nos hemos dedicado a probar las Honda en toda clase de terrenos, gracias a la completa y compensada agenda que el equipo de SOLOMOTO y HONDA nos habían preparado con todo lujo de detalles.

El lugar escogido, Los Monegros (montes negros) y el límite con el Valle del Ebro, es una zona repleta de pistas de todo tipo y muy apropiada para probar la Africa. La base estuvo situada en el Parador de la Concordia de Alcañiz, mitad castillo y mitad convento donde conviven varios estilos arquitectónicos consecuencia de su intenso pasado. Y con una gastronomía realmente excelente, no se podía pedir más…

La jornada del sábado comenzó con tramos de carreteras rápidas, adecuadas para hacernos a la moto y, sobre todo, a las del cambio “dct”, que necesita de su proceso de adaptación. En la práctica, dicha adaptación ha sido muy rápida pues el cambio se ha mostrado muy efectivo y preciso: contar con la opción de cambiar manualmente mediante botones es un acierto.

En la segunda parte de la jornada ya tomamos contacto con carreteras más reviradas donde es una auténtica gozada estirar el motor de la Honda. Pese a tener “tan sólo” 95 CV, entrega la potencia desde abajo sin contemplaciones y estira hasta muy arriba de forma homogénea y contundente si se lo pides…

Conduciendo rápido y de pie en carretera revirada, me voy haciendo a su geometría de chasis, que se me antoja muy ágil, un auténtico placer. En realidad, la primera impresión que tienes cuando te subes a la moto, es que resulta estrecha y más compacta que el resto de las maxi trails actuales del mercado, algo muy de agradecer en una trail que aspire a serlo, y entiendo por esto que ha de tener aptitudes igualmente efectivas para pista y carretera, lo cual no es fácil…

Entramos en el primer tramo de pista y ya mi pulso se acelera, había venido a eso realmente, pues es el uso mayoritario que yo le doy a las motos. Llevo en este primer tramo la de cambio automático, y si bien en un principio me costó acostumbrarme, me fue más fácil de lo esperado gracias a la opción de cambio manual con botones, así que me sentí muy cómodo y pude ir rápido metiendo rueda e intentando “picar” a nuestro impasible, y elegante sobre la moto, guía Lluis , director de Solomoto 30.

Las motos iban equipadas con neumáticos mixtos y de carretera y con presiones altas durante todo el fin de semana, así que a priori las condiciones no eran las más idóneas, pero la dirección decide no arriesgar y apuestan por ir a ritmo tranquilo para evitar caídas… Aunque una vez en pista, los que vamos en cabeza no podemos evitar imprimir un ritmo “alegre”. Mi unidad era una de las que llevaba neumáticos de carretera, pero la electrónica en este caso me ayudó bastante…

De los 3 niveles de “intrusión” del control de tracción elegí el menos intrusivo, y el modo más deportivo de los 3 posibles en conducción “sport”. Todo ello junto al “abs” desconectado de la rueda trasera me permitió circular “ligero” y con buenas sensaciones.

En pista rápida la moto se comporta bien aparentemente, pero tampoco el ritmo que lleva el grupo me permite evaluar objetivamente. La suspensión va excesivamente dura y los neumáticos, unos mixtos Pirelli Scorpion, llevan presión de carretera, así que todas las irregularidades del terreno se transmiten totalmente a mi cuerpo…

Pero sí puedo sacar algunas conclusiones: la moto es estrecha y compacta, ágil… Tienes la sensación de llevar una maxitrail obviamente, pero me recuerda más a mi 990 que a la GS, y eso es una gran ventaja en pista. El motor es noble, la entrega de potencia es muy homogénea y empuja desde abajo, lo que hace que sea muy fácil conducirla a baja velocidad.

Todo lo bueno se acaba, así que tras comer ya no volvimos a entrar en pista, fuimos a Motorland para conocer de primera mano cómo funciona un circuito, qué y quiénes están detrás de un espectáculo tan enorme.

La verdad es que, cuando te explican el funcionamiento y ves todas las instalaciones del circuito te quedas impresionado, es un mecanismo realmente grande y complejo, en el que todos los componentes están completamente sincronizados y coordinados.

Después de ver las instalaciones dimos una tranquila vuelta para conocer el trazado y nos fuimos a nuestra base, el Parador de Alcañiz.

Disfrutamos de una exquisita cena con el ternasco como plato estrella regado con buenos vinos de la región. Y entre unas cosas y otras, lo normal… Algunos, pese al cansancio que arrastrábamos, nos quedamos a contar batallitas en la mesa acompañados por un gin tonic fresquito en un escenario perfecto, el refectorio del antiguo convento-fortaleza… La jornada del domingo será dura, intuí.

Al día siguiente comenzamos temprano, a las 9 estamos en marcha y, tras repostar, nos metemos en carretera de curvas, perfecta para “calentar”. Esta vez llevo una unidad normal, sin cambio “dct”. En carretera ya echo de menos el cambio automático, es realmente cómodo, y más aún si con los botones puedes ir tú mismo subiendo o bajando marchas si la conducción es más deportiva.

Pero una vez que entramos en pista me alegro de tener la unidad “normal”, quizá por el hábito que me hace no tener que estar pendiente de la conducción, pero el caso es que me concentro en el camino inmediatamente y comienzo a disfrutar realmente. Las pistas de hoy son muy divertidas y ratoneras, voy asaltando obstáculos intencionadamente para comprobar el comportamiento de la Africa: roderas, arcenes, baches, etc. El tarado de la suspensión es más apropiado para terrenos como el de hoy, aunque los neumáticos siguen con las presiones de carretera y mi unidad lleva gomas de carretera…

En cambios de dirección la Africa se mueve rápido, es ágil para el peso que tiene. Debido a mi altura no voy excesivamente cómodo pero aún así la posición no es muy forzada y mis lumbares sólo se resienten lo justo al final del día.

Sigo con la misma configuración que llevaba el día anterior en la unidad con “dct”: control de tracción en el nivel menos intrusivo, modo sport nivel 3 y abs desconectado en la rueda trasera. Probé a tener un control de tracción en nivel 2 pero tiene demasiado control en las derrapadas, lo cual me impedía corregir la trayectoria de la moto con golpes de gas en curvas muy cerradas o zonas más técnicas o levantar la rueda delantera ante obstáculos.

La verdad es que la horquilla no me parece mala, no es la White Power invertida de las KTM a las que estoy acostumbrado pero las sensaciones no son malas, habría que probar haciéndole un reglaje adecuado a mis características, para lo cual esta Showa invertida viene suficientemente preparada (precarga, compresión y extensión).

Es muy fácil hacer contramanillares en curva y bloquear la rueda trasera, pisas estribera y la moto va hacia dónde quieres rápidamente. Es un gran acierto la rueda de 21” ya que en carreteras reviradas no pierde efectividad, es precisa y noble.

En resumen, la Africa es una moto muy divertida, ¡¡es una trail!! y nunca mejor dicho, realmente polivalente, lo cual hoy en día no es fácil encontrar, se cuentan con los dedos de una mano… y sobran casi la mitad.

Ahora no tendré más remedio que probar la KTM 1190 ADV R. ¿Algún concesionario voluntario para cedérmela?

Mi más sincero agradecimiento al equipo de SOLOMOTO: Lluis Morales, Manolo Blanca, Jordi Mondelo, Carlos Coll y Antonio Muniente, y acompañados por el responsable de Honda, Sergio Moreno, Jacinto Muñoz, el técnico, y Miguel Centeno, del diario Sport. Nos prepararon un fin de semana espectacular, tanto por el territorio de pruebas como por el lugar elegido como base de operaciones: arquitectura y gastronomía excelsa…

Un gran equipo humano que los integrantes del Africa Twin Team: Fernando de La Puerta, Sergio Pueyo, David Martínez, Pol Jané y un servidor, hemos tenido la suerte de conocer. ¡¡Gracias chicos!!


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